Hoshin Kanri no funciona… si olvidas las conversaciones
Hoshin Conversacional: de los reportes a los compromisos que se cumplen
Muchas organizaciones aplican Hoshin Kanri con rigor: objetivos definidos, planes detallados, reuniones periódicas y plantillas de Excel por doquier. Aun así, la ejecución falla. ¿Por qué?
Porque la estrategia se gestiona como tareas sueltas, no como compromisos colectivos. Los equipos no se alinean, los acuerdos se diluyen y las reuniones se vuelven rituales de reporte sin acción. La estrategia queda en el papel, la operación se fragmenta y la confianza se erosiona.
Una empresa no es una lista de tareas: es una red de conversaciones. Si esas conversaciones no se diseñan, coordinan y ejecutan con precisión, los objetivos estratégicos no se despliegan y los resultados no llegan.
La base: el lenguaje que moviliza acción
Este enfoque bebe de tres fuentes complementarias: el pensamiento de Fernando Flores, que propone el lenguaje como base de la acción y de los compromisos que generan resultados; la gerencia ontológica, inspirada en Rafael Echeverría, que muestra cómo lenguaje, observación y emociones crean realidades y transforman resultados; y el liderazgo generativo, que forma líderes capaces de construir contextos donde se actúa con responsabilidad, coordinación y compromiso.
En conjunto, estas corrientes muestran algo esencial: el motor del despliegue no son los reportes ni las tareas, sino las conversaciones efectivas sostenidas por equipos.
Qué es Hoshin Conversacional
Hoshin Conversacional es una innovación de management para el despliegue estratégico y la ejecución impecable. Combina la disciplina del Hoshin Kanri con la acción deliberada a través de conversaciones estructuradas.
Su columna vertebral es la Anatomía de la Acción, que comprende el juicio sobre la realidad, la declaración de intención, la generación de compromisos y la obtención de resultados. Este marco permite transformar juicios y percepciones en compromisos claros, ejecutables y sostenibles, para que la estrategia se traduzca en acción concreta.
Las conversaciones que sostienen la ejecución
Hoshin Conversacional trabaja con los actos lingüísticos que ordenan la coordinación: declaraciones, peticiones, ofertas, promesas y juicios. Integra además prácticas de gerencia ontológica aplicada, inspiradas en Ivonne Hidalgo, donde el líder no solo gestiona tareas, sino también emociones, lenguaje y percepciones, creando contextos de confianza, claridad y coordinación.
Cada conversación se diseña con propósito. Cada compromiso se monitorea con criterios claros. Cada resultado se obtiene con coherencia.
Del control por tareas a la gestión por compromisos
El cambio clave es desplazar el control basado en tareas hacia una gestión centrada en compromisos y conversaciones efectivas. Así, los objetivos dejan de ser documentos en Excel y se convierten en acción coordinada, medible y sostenible, donde confianza, claridad y responsabilidad mutua se vuelven el motor de la operación.
Reflexión final
El proceso Hoshin Kanri es un conjunto de acciones conversacionales desarrolladas por seres humanos. El cuerpo, el lenguaje y sus emociones son esenciales para que realmente exista un propósito de cumplir los compromisos establecidos. Estas acciones humanas se entrenan a través de la práctica cotidiana y no se pueden automatizar. El pensamiento estratégico en una gimnasia cotidiana realizada en las sesiones de junta, de seguimiento y de gestión periódica. Hoshin Kanri es parte del gobierno estratégico de una organización y son las palabras expresadas en diálogos recurrentes lo que realmente lleva a los resultados extraordinarios.
Un saludo,
Yolanda Acosta Urrego
Coach MCC acreditada por ICF.
Consultora en Liderazgo Generativo.
